art ículo PCPE 8 de marzo í ntegro
Compañeras y compañeros,
os adjuntamos el documento original que fue remitido al diario La Rioja con motivo del 8 de marzo y que, creemos que por cuesitones de espacio, ha sido publicado con recortes importantes que no permiten una comprensión total del texto.
Recibid un saludo comunista
8 de marzo: Violencia de género y política del amor
Demandamos una reflexión, menos convencional y más profunda, sobre la violencia de género. No podemos aceptar las propuestas descafeinadas en las que se diluye bajo el esquema de violencia en la pareja, simulando que vivimos en igualdad. El maltrato vejatorio hacia la mujer es un problema estructural y la violencia doméstica no es sino la punta del iceberg. Con violencia de género queremos referirnos a un abuso determinado que ejerce aquel que cuenta con una posición de poder privilegiada. Los comentarios de picaresca decimonónica tipo en el fondo es la mujer la que manda en casa, nos ofenden profundamente, ya que elegir la corbata del marido es una frivolidad más del rol opresivo del que queremos liberarnos. Del mismo modo reaccionaremos cuando intentan situar la opresión de la mujer en el ámbito musulmán, ya que el contexto católico se ha fundado sobre principios igualmente machistas, funcionando ahora en distintos grados de sutilidad. En tanto que la lucha de la mujer pertenece al conjunto de las luchas de aquellos que han sido silenciados, no vamos a cambiar la bandera del feminismo por la del racismo. El problema de la violencia de género exige un análisis radical que cuestione las ideas, costumbres e instituciones que funcionan como sostén del machismo, aunque sean admitidas socialmente. La solución pasa por la urgencia de una política del amor que denuncie el uso malicioso de este concepto y lo reformule. No hay que esperar a que el patriarcado castigue al hombre maltratador, sino que es la mujer la que tiene que conquistar su dignidad reorientando sus deseos y desprendiéndose de los patrones de seducción diseñados por el poder. Podemos no elegir el maltrato no eligiendo la posesividad como cualidad amorosa, ni el proteccionismo que nos condena de por vida a la minoría de edad. Abandonemos la erótica del poder: sospechémonos también a nosotras mismas, a nuestros gustos y preferencias, ya que mientras haya mujeres que se sienten halagadas por los celos de su pareja, habrá violencia de género. Necesitamos salir del esquema de la propiedad privada para dignificar a los miembros de cualquier comunidad de afectos.
Belén Castellanos
PCPE-La Rioja

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